4 jun 2008

Muerto el latino, el indie esconde la mano

Después de una larga ausencia regreso a este blog con mi humilde crónica del segundo dia del infamoso Vive Latino 2008.

Calor insoportable, precios de usura, puestos de disqueras que no vendieron nada y una pésima organización fueron parte del ambiente dentro del cual se dio el festival de este año.



Vamos directo al grano:

El segundo dia del Vive comenzó para mi con la grata presencia de Los Odio, el grupo que formó Paco Huidobro con sus cuates para tocar rolas sencillas y graciositas, de esas que supongo escribe de camino al baño a cagar quesadillas de hongos, cuando no tiene nada que componer para Fobia. Y lo sostengo, lo más peor que escribe es mejor que la mayoría de las cosas pretenciosas que se hacen en México. Lo mejor sin duda fue el cierre con un cover de Helter Skelter cuyo coro cambiaron por !Que desvergue!.


Después y en el mismo escenario, los regiomontanos de Quiero Club se encargaron de confirmarme lo que es realmente lo que se vende como el "indie" mexicano, música bien producida y de letras vacuas que viene a ocupar el nicho que alguna vez ocupo Daniela Romo en los ochentas o Fey en los noventas. Y si, la mayoria de los fans de Quiero Club, son niñitas gritonas de secundaria que se visten de neón mientras cantan con fuerte acento las letras en inglés de algunas canciones del grupo.

Además de que los ecualizaron con las nalgas, las morritas del grupo tienen la gracia de un elefante bailando ballet en tutu rosa.

Sonaron de mal en peor; como una especie de Cansei de Ser Sexy pero en chafa, y eso amigos ya está muy cabrón.

Su única canción buena, No me gusta la Coke, la terminaron con un pésimo cover de Los Prisioneros ,que por cierto, metieron con calzador en la rola, justo en la mejor parte de la canción y que sólo sirvió para proporcionar un tremendo e innecesario coitus interruptus. Deberían poner el mismo entusiasmo y dedicación que invierten en vestirse a ensayar un poco más.




Después me pasé al escenario principal a ver la actuación de Los Lobos, sin lugar a dudas lo mejor del festival. Mis expectativas eran pocas, esperaba un show aburrido producido por un montón de viejitos cansados pero estos señores de East L.A., con todas las tablas del mundo a cuestas, dispararon metralla tras metralla de rockandrolles, waltzes y corridos empapados de blues de manera impecable, apesar de la evidente falta de respeto del público, que se evidenció desde silbidos y mentadas de madre, hasta un supuesto monedazo dirigido a un integrante del grupo. Desde la cima.



Posteriormente los Babasónicos dieron un concierto disfrutable acecas, nada impresionante y de tinte populista, hits tras hits para que la gente cante, al parecer ya no se acuerdan de canciones anteriores al año 2000. Lo mejor fue ver la asquerosa cara de Carca, el nuevo bajista del grupo.



Y después del diluvio, Panda.

Luego de un retraso de media hora, la presentación de Panda en el Vive inició con una incesante lluvia de botellas de plástico rellenas de tierra. Y he aqui la revelación, Panda sonó bastante bien. Un sonido impecable puso las cosas en su justa medida, Panda no es tan mala banda como la pintan. Sonaron mucho mejor que Quiero Club, eso si.


Y siguiendo con las sorpresas, esa terrible banda de estadio de blues-rock calcado a los Rolling Stones que según yo eran Los Ratones Paranoicos entregaron un show lleno de los arcaicos cliches del rock, que en estas épocas de wikireferencias y de uso de influencias musicales en las solapas de los sacos trendy de las bandas, se saborea y se disfruta como un buen sexo de madrugada.



Bailes a lo Jagger, largos solos, una base rítmica enganchadora y blues y más blues sirvió para que los Ratones demostraran a una escueta multitud de algunas decenas de personas que un blues de dos tonos de marcado espíritu sexual es todo lo que se necesita para dar un buen show de rock. Eso y tener al cantante despojándose de su playera,mostrando su barriga algo pronunciada y trepándose por la estructura del escenario simulando pequeños coitos.

Después de eso tocó la Maldita Vecindad en el escenario principal, cientos de miles de personas cantando y bailando como si esto fuera 1991. Insoportable el Roco con su interminable discurso populista de izquierda jipiteca neo-zapatista.
Posteriormente tocaron las Victimas del Dr. Cerebro(sí, todavían existen) y cerró Emanuelle Horvilleur. Ambos actos no los vi.

Con el peor cartel de su historia, la gente del Vive necesita pensar bien las cosas para el próximo y armar un mejor festival, con escenarios mejor colocados y en donde las buenas bandas no se empalmen. By the way¿Black Rebel Motorcycle Club es una banda latina?

Todas las fotos, absolutamente todas, fueron tomadas por Toni Francois, métanse a http://www.tono.tv/wordpress/ para disfrutar de su bello trabajo.

3 comentarios:

Guso dijo...

Pero... pero.. ¿Y ZOE? ¿NO LOS VISTE?

intravenoso dijo...

es broma verdad?
jaja

Anónimo dijo...

buen el comentario en general. hasta que alguien dice neta lo que piensa.